paula soret

España es uno de los países con más sol que posee mayores trabas legislativas

Itziar Pérez, Laura Martín y Paula Soret (La Laguna)

Las grandes potencias europeas llevan apostando por las renovables desde antes de los 2000.  A diferencia de países como Alemania, Reino Unido o Bélgica, hasta esta época en España no se comienza a estudiar de forma seria la viabilidad de un modelo energético basado en energías limpias. En la década de los noventa se había intentado desarrollar un plan, pero resultó ineficiente. A principios de siglo, menos del 5% de la energía española procedía de las renovables.

En casi todo el marco de la Unión Europea se han impulsado políticas comunitarias que apuestan por el futuro de las energías renovables. Con las medidas en auge, incluso el Gobierno de España intentó aprovecharlas como medio de recaudación del Estado a largo plazo. Tal y como se puede comprobar en los decretos-leyes recogidos en el BOE (Boletín Oficial del Estado) e impulsados durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se aprobaron múltiples beneficios fiscales, tanto para inversores extranjeros como nacionales que apostaran por la energía solar y la instalación de placas fotovoltaicas. Sin embargo, pronto se vieron envueltos en la gran ‘estafa del Estado’ de la que aún en la actualidad muchos no son conscientes.

En el año 2017 se puede afirmar que el autoconsumo de las energías renovables es inviable por varios motivos. Una de las principales controversias se generó con el cambio de gobierno. En 2009, el ex ministro José Manuel Soria aprobó el Decreto Ley que confirmó que efectivamente el Estado había engañado no solo a gran parte de la sociedad española, sino a multitud de extranjeros. La primera restricción iba destinada a los productores  de energía solar. Un año más tarde se recortó en un 45 % las ayudas a los huertos solares alegando que supondría un ahorro para el país de  1 200 millones de euros, aunque en 2013 se superó notoriamente con la supresión de los presupuestos destinados a la materia en 1 700 millones de euros.

Las políticas desmesuradas implantadas por el PSOE en España en la época de crecimiento llevaron a los productores a una especie de burbuja semejante a la conocida como “inmobiliaria” que se originó cuando Aznar se encontraba en el poder.

Con las posteriores políticas del Partido Popular como el conocido “impuesto al sol”, que agrava la producción de energía aplicando elevadas tasas, el autoabastecimiento se hace muy difícil no solo por la gran inversión que debes realizar para adquirir e instalar una placa, sino por el alto peaje de la energía que se exige.

Uno de los resultados más destacables de este periodo es la denuncia judicial que se le ha puesto a España desde el Banco Mundial por generar “inseguridad jurídica”. Así, nuestro país se ha convertido en el más demandado por la institución; unas demandas que se materializan en forma de indemnización, deuda externa con otros países y en recortes para los ciudadanos españoles.  Aún así, como afirma la Fundación Renovables, “en general, el autoconsumo está poniendo en entredicho los sistemas tarifarios en todo el mundo, provocando que las compañías eléctricas presionen cada vez más para incorporar (o aumentar, si ya existían) cargos fijos en los recibos de los consumidores”. No obstante, el sistema español sigue siendo el más paradigmático.

La odisea del autoconsumo


Ángeles Dorta acudió puntual a nuestra cita. Desde que vive en su nueva casa no recibe facturas de Endesa; vive del autoconsumo solar. “Las placas solares absorben la radiación, que carga la batería, y al mismo tiempo que se extrae, se almacena”, cuenta. Luego toda esa acumulación, tal y como describe durante la charla, pasa a un inversor que la convierte de cantidades mayores a menores como 2.20 vatios, que son los necesarios para generar la luz que se usa de manera habitual en una vivienda.

El autoconsumo alude a la capacidad de generar energía eléctrica propia de todos aquellos consumidores que viven conectados a las redes de distribución, ya sea para sus hogares o para sus comercios. Dicha energía procede de fuentes renovables, como el viento, el sol o la biomasa, y permite cubrir totalmente sus obligaciones.

La diferencia entre esta y una instalación aislada de la red, normalmente también fotovoltaica o eólica, es que sus generadores están interconectados a la red externa de tal manera que absorbe los excedentes producidos y completa la demanda interna cuando la generación es insuficiente. La red eléctrica actúa como un gran acumulador que va a usarse en función de esas necesidades que se presenten.

Es decir, una instalación de autoconsumo consiste en la instalación de un microgenerador fotovoltaico o eólico que ocupe un espacio adecuado, como una terraza o un tejado, unido a un contador bidireccional, mediante el que la compañía eléctrica calculará los saldos energéticos de consumo. Dicho sistema permite que los usuarios puedan producir su propia electricidad gestionándolo por medio de un intercambio de energía.

“Aposté por las renovables para no tener que facturar nunca más”

En el caso de Dorta, con su instalación solar fotovoltaica, la electricidad producida en exceso en horas diurnas, que coincide con que la familia se encuentra fuera ejerciendo sus tareas laborales y educativas, se vierte a la red generando un saldo energético positivo. Luego podrán consumir esos vatios cuando el saldo sea negativo, durante la noche, en invierno o en días nublados, por ejemplo. “Decidí apostar por las renovables para no tener que facturar nunca más”, asegura.

Esta usuaria lo tiene claro: “no tengo porqué estar preocupándome si se produce un apagón eléctrico”. El Delta, las lluvias torrenciales… toda la energía acumulada se transforma en luz también en este tipo de situaciones. El resto de sus vecinos, en cambio, deben esperar a que Endesa reanude el servicio, de nuevo. Y es que gracias a este sistema genera su propia energía limpia, ahorra en los consumos eléctricos, reduce su dependencia con respeto a las eléctricas y protege el medio ambiente evitando las emisiones de CO2 que se producen con el resto de energías.

El modelo y los precios de las baterías necesarias varían. En función del uso que se le de y los kilovatios que se vayan a extraer, deberá invertirse entre 600 €  hasta 5 000 o 10 000 euros. “Si necesitas más potencia tendrás que comprar una batería de mayor capacidad y de mayor aguante”, cuenta la usuaria entrevistada. Pero, ¿realmente es tan difícil y costoso vivir de las renovables?

Marcos González, propietario de Grupo Cymasol, empresa instaladora y distribuidora de generadores de energías renovables, explica que instalar placas solares en una vivienda para obtener agua caliente “logra una reducción del 40 % en la factura del agua, que es otra de las funciones que se buscan”. Pocas son las empresas que destinan su actividad al autoconsumo. Ergo, “viajamos a otras islas, a la Península también, para suministrar nuestros servicios”.

Los datos del ISTAC revelan que son alrededor de unas 10 000 viviendas las que cuentan con instalaciones como estas en Canarias. “Ahora ayuda mucho que existan las subvenciones por medio del ayuntamiento en el recibo de la contribución, pues animan bastante a que se decanten por montar un sistema de placas solares para reducir sus facturas”, afirmó González. Colocando las placas más económicas, el precio rondaría los 1 500 euros, añadiendo un mantenimiento anual que podrá sumar 50 euros al año. A su vez, empresas como esta permiten un acuerdo con el cliente para recurrir a la financiación del pago.

Por otro lado, Jesús Galván, empleado de Alisios Soluciones Energéticas, confiesa que también existen aspectos negativos a la hora de decidir instalar placas fotovoltaicas. “Es cierto que habrá ahorro económico a la larga, así como una acción contra el cambio climático, pero se produce una reducción de la superficie de nuestro hogar, en caso de colocarse en un jardín, y el continuo mantenimiento y la inversión inicial no se la puede permitir cualquier ciudadano”, comentó. Bajo su criterio, deberían existir más subvenciones hacia aquellos que deciden apostar por las renovables.

España le da la espalda al Sol


A principios de este 2017 saltaba a los medios una noticia bastante llamativa: el actor español César Vea, conocido por El Laberinto del Fauno o Isabel, se encuentra arruinado por culpa de invertir en energías renovables. Invirtió en una planta solar junto a su hermano y esta fue declarada ilegal por el Gobierno, ocasionando una multa de 500 000 euros. Todo ello debido al fraude de las energías renovables en España del que han sido víctimas numerosas familias.

El Gobierno del PSOE, en 2007, puso en marcha un plan de fomento en el que incitaba a la población a invertir en renovables, donde la intervención financiera pública incluía ayudas a la inversión así como primas a la generación de electricidad con fuentes renovables. Pero una vez introducida en España la crisis económica, los recortes impactaron de lleno en todos aquellos que emprendieron creando plantas solares. “Decidí invertir porque era un negocio ecológico, ético y seguro que estábamos haciendo con el Estado, pero fuimos víctimas de la publicidad engañosa que emitieron, invitándonos a ser patriotas invirtiendo en nuestro país”, nos confesó Vea.

Si bien es cierto que es un tema que cada vez ocupa más portadas, la población no es consciente del rechazo indirecto que los poderes públicos hacen a las energías renovables. El actor afirmó estar bastante satisfecho con el trato recibido desde los medios de comunicación más relevantes a raíz de conocerse su caso y el del resto de familias afectadas, pero no sucede lo mismo con el Gobierno actual. “La intención que tiene es masacrar con diferentes recortes retroactivos después de los que aplicó el PSOE y de destruir completamente al sector fotovoltaico”, apuntó.

“Las asociaciones a favor de las energías renovables reivindican que se pueda verter a la red el excedente energético y luego recuperarlo en las horas sin sol”

El movimiento social a favor de este tipo de energía se ve impulsado por asociaciones como la Plataforma para un Nuevo Modelo Energético o Anpier. Pero que el Gobierno del PP se encuentra normativamente más cerca de las eléctricas es una clara evidencia, dándole así la espalda al sol. La gran aspiración de estas es que se implante el llamado “balance neto”. Es decir, que se pueda verter a la red el excedente energético y luego recuperarlo en las horas sin sol. Por supuesto, “a cambio de una cuota de mantenimiento o una compensación”, exigen. Así funciona en otros países europeos como Alemania, Portugal, Grecia, Italia o Dinamarca.

Para denunciar la situación, Vea se encuentra rodando un documental que llevará por nombre Sol(d) Out. En él ha recogido testimonios y opiniones tanto de afectados como de expertos que conocen de cerca lo sucedido. Su idea es estrenarlo en salas en el mes de septiembre para luego poder acceder a Los Goya y llevarlo por diferentes festivales de cine.

Canarias, dependiente energética


Una de las situaciones más relevantes que afectan a Canarias es su situación geográfica ultraperiférica. Sin embargo, como nos sugieren desde el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), las condiciones climatológicas de las islas propician un alto rendimiento en el aprovechamiento de la energía solar.

Empresas como  Metropolitano Tenerife, encargada de la red de tranvías de la isla, trabajan con energías procedentes de placas fotovoltaicas. “En nuestro caso es un proceso más complejo, puesto que esa electricidad generada se devuelve a Endesa para que la redistribuya, es decir, somos autosuficientes y generamos energía con esas placas, pero no de manera directa”, apunta Sara Estévez, ingeniera de la compañía. Aún así, afirma que la principal energía que se utiliza es la eléctrica.

Según el investigador Francisco Javier Ramos Real, en 2002: “El grado de dependencia energética exterior de Canarias es casi absoluto, así como escasa la diversificación de las fuentes, ya que el petróleo y sus deriva dos en el año 2000 representaba un 99,56 por 100 del total de las energías primarias utilizadas”. A pesar de todo, con las políticas que se han ido desarrollando a nivel nacional y en la propia comunidad, la apuesta por las renovables ha crecido notablemente en los últimos años. Proyectos como los del ITER, el ITC, o el Gorreta del Hierro son un ejemplo de las intenciones de autoabastecimiento que se pretenden propulsar.

El problema reside, según Elena Llarena  del departamento de Energía Solar Fotovoltaica del ITER, en que “la ausencia de aprovechamientos hidroeléctricos – a excepción de la reciente puesta en marcha de la denominada instalación ‘Aprovechamiento Hidroeólico de El Hierro’–  impide una participación mayor de las energías renovables y hace que se mantenga unos niveles alejados de los que se registran en el conjunto de España o en otros sistemas energéticos de la Unión Europea”.

La encargada del departamento nos habló de uno de los proyectos que,  a su juicio,  resulta uno de los más innovadores del instituto: “Las casas bioclimáticas que ofrecemos a los visitantes son una perfecta experiencia para potenciar otros estilos de vida”. Estas instalaciones no solo son energéticamente suficientes, sino que muestran un modelo ecológico de cero  emisiones de CO2. “Las 24 casas que forman el complejo son capaces de autoabastecerse gracias a la utilización de paneles solares térmicos para la producción del agua caliente sanitaria  y paneles solares fotovoltaicos para la producción de la energía eléctrica”, añadió.

El testimonio de los partidos políticos


Los edificios colindantes al Parlamento de Canarias, en su mayoría, no aprovechan el sol de la capital. Sin embargo, su actividad es continua. Allí, Gustavo Matos defiende “una apuesta clara por el autoconsumo” desde las filas socialistas. En cambio, Fernando Sabaté, consejero insular de Podemos, se pregunta: “¿Dónde está la inversión del Cabildo para poner techos fotovoltaicos en sus sedes y sustituir la compra de electricidad externa por producción propia sostenible? ¿Dónde los proyectos de centrales hidroeólicos?”

En distintos plenos, desde su entrada en el Cabildo, ha percibido cómo “hemos llevado mociones de censura, que después se aprueban, pero sin mucho debate”. En otoño de 2015, presentaron una propuesta con motivo de la Cumbre de París, actualización del Acuerdo de Kioto. “Coincidió que ese mes ejecutamos una moción para profundizar en ello, con buena intención. Ahora nos damos cuenta de que todo es un ‘si’ pero no hay nada concreto ni compromiso”. A esto, Matos responde: “llevar a cabo estas medidas supone una tramitación necesaria. Todo lleva un tiempo”.

“Lo que ocurre es que el Gobierno de España aprobó una legislación muy restrictiva, tan deficiente” que cree que ahí radica la escasa presencia de proyectos de esta índole. “La regulación del PP es un auténtico desastre”, califica. Le consterna que países como Alemania crezcan por encima ya que “no tienen tantas horas de luz solar como las tenemos nosotros”. Asevera que cada canario “quemamos una tonelada de fuel anual para abastecernos”.

Para el político, legalmente, no existe un monopolio “porque estaría prohibido”, pero si existe una “poca penetración del autoconsumo”. Para Sabaté, existen dos modelos: “tener un monopolio de una gran multinacional, (Endesa) o un modelo donde haya empresas medianas y mayores cooperativas que instalen para generar y vender la energía”. Con este último prevé un crecimiento del empleo, de la riqueza local. En definitiva, percibe un crecimiento económico para el futuro.


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